Las VACACIONES NO DEBERÍAN SERVIR para DESCANSAR

Este post va dedicado especialmente a l@s adict@s al trabajo y a l@s que sufren las consecuencias de ést@s. También a l@s que se exigen mucho en su vida laboral.

Las vacaciones deberían servir para desconectar del trabajo, es decir, “no trabajar” ni hacer nada relacionado con el mismo.

Las vacaciones también deberían servir para hacer actividades diferentes a las habituales, o sea, proyectos que no puedes hacer durante el día a día, ya sea por el foco que debes poner en ellos durante algunos días consecutivos o por otras circunstancias especiales relacionadas con el periodo vacacional.

Tanto desconectar del trabajo, como hacer actividades diferentes son dos caras de la misma moneda a la que yo llamo “recargar pilas”, es decir, renovar las ganas e ilusión de seguir disfrutando de tu trabajo (si no disfrutas de tu trabajo, aquí ya tienes otro problema que no voy a tratar aquí, pero tal vez sea el momento de empezar a buscar otra ocupación. Consejo no solicitado: no esperes a que la situación sea crítica).

Sin embargo, tal vez usar la expresión "recargar pilas" dé lugar a confusión, ya que también se asocia a recuperar energía y yo me refiero a recuperar las “ganas” e "ilusión" de trabajar de nuevo después de parar, ya que por mucho que te guste tu trabajo siempre hay un poco de desgaste o saturación.

Aclaro que para mi, "recuperar energía" es descansar, que no es lo mismo que desconectar o hacer actividades diferentes.

Yo contemplo dos maneras de descansar:

1.- No hacer nada, cero actividades.

2.- Dormir.

Por lo tanto, recargar pilas o desconectar y hacer actividades diferentes, es un tema emocional y recargar energía es un tema físico y mental.

Ahora voy a explicar el título de este artículo, que es algo de lo que estoy muy convencido.

Las vacaciones NO deberían servir para descansar.

¿Cómo? ¿Cuándo debemos descansar entonces?

Las vacaciones no deberían servir para descansar porque si queremos tener un rendimiento óptimo, sostenible y mantener a raya el estrés, nuestro cerebro necesita descansar todos los días.

Sí, todos los días.

Eso de “ya descansaré en las vacaciones o el fin de semana" es una perversión cruel. Una especie de autosabotaje que nos hacemos en muchas ocasiones de forma inconsciente.

Es como decir: durante todo el año iré a tope descuidando mi descanso o recuperación energética y luego en 2, 3 o 4 semanas de verano ya descansaré para el resto de los 11 meses que me quedarán por delante.

Si tú lo crees así, entonces muy probablemente vives los días de vacaciones agobiadísim@ por dos razones.

LA PRIMERA RAZÓN DE AGOBIO VACACIONAL

¿Estaré recargando pilas (ganas e ilusión, componente emocional) suficientes en estas vacaciones haciendo mil y una actividades, incluidas los viajes?

Lo más probable es que no puedas recargar pilas del todo porque en muchos casos pese a viajes y otras actividades, todavía tienes el trabajo “en la cabeza”.

Especialmente si:

a)       Eres emprendedor/a y tienes tu propio negocio

b)      Trabajas por cuenta ajena pero eres un adicto al trabajo ya que te encanta

c)       Trabajas por cuenta ajena y te exiges mucho a ti mism@ en el trabajo

d)      Trabajas por cuenta ajena y tu supervisor/a te tiene controlad@ a medias o del todo y tu miedo a perder el trabajo te empuja a permitir ese control

 

PASANDO A LA ACCIÓN

1.- Si tienes tu propio negocio, tu máxima prioridad debe ser conseguir que tu negocio pueda funcionar o que no pase nada grave si desapareces completamente 2 o más semanas. Si no consigues eso, olvídate de recargar pilas en vacaciones.

¿Cómo hacerlo?

Automatiza y delega todas las tareas que puedas. Desapégate de la idea de "casi todo tengo que hacerlo yo". Contrata a profesionales que puedan ayudarte y confía en ellos. Si ya tienes socios o empleados, enséñales todo lo necesario para que el negocio no dependa de ti exclusivamente de ti. Crea protocolos sencillos de actuación para orientar a tus compañeros.

La mejora manera de ser productivo es soltando el control, aunque parezca una paradoja

2.- Si trabajas por cuenta ajena y eres un adicto al trabajo porque te encanta, debes aprender a ponerte límites. Sobre todo, porque cuando te enfocas mucho en un área de tu vida, sueles descuidar las otras. El equilibrio perfecto no existe, pero cuando hay mucha descompensación, como en el tiempo dedicado a la salud, familia, pareja, amigos, ocio o crecimiento personal, todo ello puede afectarte también al trabajo.

¿Cómo hacerlo?

Igual que en el trabajo tienes reuniones que bloquean tu agenda, bloquea tiempo para tus otras áreas de la vida. Sé estrict@ con esto. Si no lo haces, nunca desconectarás de verdad y acabaras sufriendo los efectos del desequilibrio en tus áreas vitales, a veces en forma de enfermedad o de conflictos personales con tu entorno directo.

Limita también tu horario real de trabajo. Ponte hora de inicio y final y cúmplelo a raja tabla.

Y sobre todo, cuando no trabajes, no trabajes.

3.- Si trabajas por cuenta ajena y te exiges mucho a ti mismo, como en el caso anterior, debes aprender a ponerte límites. Así que valen los mismos consejos.

Sin embargo, hay algo más. Debes aprender a “soltar” esa exigencia que tienes. Ese querer ser “perfecto”. Ese “controlator” absoluto de todo.

Cuando te pongas esos límites que comentaba en el caso anterior, observa tu mente.  ¿Qué te estás diciendo?

Ya eres suficiente. Ya estás haciendo todo lo mejor que sabes. Confía en la vida. Ella te aporta todo el aprendizaje y situaciones que necesitas para aprender y crecer.

4.- Si tu supervisor es un/a “controlator” observa qué hay de ti en eso. ¿También eres un controlador/a de todo lo que sucede en tu vida? Tal vez tu jefe te está mostrando precisamente eso, tu exceso de control.

Practica también los consejos del caso 2 y si pese a llevar algunos meses con estos nuevos hábitos de ponerte límites, sigues chocando contra el muro de tu jefe o jefa, tal vez significa que ya va siendo hora de cambiar de empleo.

 

LA SEGUNDA RAZÓN DE AGOBIO VACACIONAL

¿Estaré descansando lo suficiente estas vacaciones para el resto del año?

El descanso no se acumula, el cansancio sí.
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Por lo tanto, hay que descansar todos los días. Así que nada de descansar solamente en vacaciones. No tiene ningún sentido y es perjudicial sacrificar el descanso durante meses para intentar recuperarlo luego durante algunas escasas semanas.

Tengas el perfil (de los 4 citados anteriormente) que tengas, debes obligarte y bloquear tiempo suficiente cada día para dormir lo que necesitas y para “no hacer nada”.

¿Cuántas horas necesitas para sentirte descansad@ cada día?

Cumple con esas horas estrictamente.

Todos los días nos preocupamos de comer lo suficiente para tener energía, ¿verdad?

¿Por qué no hacemos lo mismo con el sueño?

¿Acaso el sueño no te permite tener más energía después, gracias a la recuperación, reparación y limpieza del cuerpo incluido nuestro cerebro?

Tomémoslo mucho más en serio a diario y así dejará de tener sentido la frase “necesito vacaciones para descansar”. De este modo, las vacaciones solo tomaran sentido para el concepto “recargar pilas”, desconectando y haciendo cosas diferentes.

Por último, también necesitamos algunos minutos al día de “no hacer nada”, de “dejar nuestra mente sin asignarle ninguna actividad” y no sentirnos culpables por ello.

Parece que si no haces nada y eres productivo, estás acabad@. Eso no es cierto.

Descansar forma parte de ser productivo, de hecho, es parte imprescindible de la productividad.

Si "no hacer nada" es algo nuevo para ti, empieza poco a poco. Saca a tu cerebro al patio de recreo cinco minutos al día, déjalo que surjan pensamientos sin control, quédate absorto. Usa una alarma para no tener que estar pendiente del tiempo.

A medida que avancen las semanas incrementa ese tiempo de “no hacer nada” y entiende que es necesario para que seamos más productivos. No es un consejo aleatorio, hay estudios neurocientíficos que recomiendan “no hacer nada” para contribuir al rendimiento óptimo de nuestro cerebro.

Y hasta aquí el post de hoy.

Muchas gracias por prestar atención a la publicación y estaré encantado de recibir tus opiniones y comentarios al respecto, así como que lo compartas si consideras que a alguien puede resultarle útil.

¡Un abrazo!

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