¿Cuántas HORAS deberíamos TRABAJAR a la SEMANA para ser más PRODUCTIVOS?

En los últimos años, se está hablando mucho acerca de cuántas horas deberíamos trabajar a la semana en las empresas, para obtener un rendimiento y resultados óptimos, a la par que las personas gocen de una buena salud física y mental.

POST LINKEDIN EOZ.png

Sin embargo, antes de argumentar acerca de cuál debería ser el número óptimo de horas a trabajar a la semana, quiero hacer hincapié en si realmente tiene sentido, que ese número de horas de trabajo semanal, sea fijo o variable.


¿Número de horas de trabajo semanal fijo o variable?

Mi respuesta es... depende.

Hay algunos tipos de profesión para los que tiene mucho sentido que el número de horas semanales de trabajo sea fijo. 

En cambio, para otras profesiones el hecho de que ese número sea fijo, es incluso contraproducente para obtener la máxima productividad de las personas. 

¿Por qué trabajar menos una semana si te sientes con fuerza y ganas para más? 

¿Por qué trabajar más una semana si ese esfuerzo extra reduce tu rendimiento en días posteriores?

Los 3 tipos de trabajos

Personalmente distingo tres tipos de trabajos muy diferenciados:

  • Aquellos que atienden directamente a personas (sanidad, educación, seguridad y emergencias, servicios sociales, hostelería y comercios, atención al público/usuario/cliente). 

  • Aquellos que no atienden directamente a personas...

    • … cuya ocupación se centra en la manufactura y trabajos que requieren esfuerzo físico (oficios, artesanos, peones en la industria, profesionales del mantenimiento).

    • … cuya ocupación se centra en la gestión del conocimiento e información (ingenieros, financieros, marketers, directivos, creativos, científicos, arquitectos, informáticos…).

Descrita esta clasificación, ahora voy a evaluar la conveniencia y sentido de un límite de horas semanal fijo o variable, en función del tipo de trabajo.

Considero que para los profesionales que atienden directamente a personas y para los que no atienden a personas pero que se dedican a la manufactura o cuyo trabajo requiere esfuerzo físico, tiene mucho sentido un número de horas de trabajo semanal fijo.

Para los trabajos que atienden directamente a personas (que suelen organizarse por turnos), tiene sentido ese número fijo de horas semanales, porque el objetivo final del trabajo es garantizar una “cobertura” de atención al público de un horario concreto fijo. Por ejemplo, 12 horas diarias en el comercio, 24 horas al día en las emergencias…

El sentido que tiene el número de horas de trabajo semanal fijo para los peones en las cadenas producción de las fábricas, es parecido al caso anterior. Estos trabajos se suelen organizar por turnos para garantizar una “cobertura” de personal para que la producción sea lo más continua posible. A veces es producción continua (3 turnos de 8 horas) o a veces sólo diurna (2 turnos de 8 horas). 

El sentido de las horas fijas de trabajo semanal para las personas cuya profesión requiere esfuerzo físico, es que nuestro cuerpo tiene unos límites y estos son más fáciles de determinar y estandarizar que el esfuerzo mental, aunque cada persona es distinta y hay muchos factores a tener en cuenta (edad, fase vital, género).  

De todas formas, hay que tener en cuenta que la mayoría de los trabajos que requieren un esfuerzo físico y/o los peones de la industria, muy pronto van a ser sustituidos por la tecnología (robots e inteligencia artificial), así que esta cuestión para este tipo de trabajos dejará de tener sentido.

Me falta por tratar el caso de los profesionales que no atienden directamente a personas y que se centran especialmente en la gestión del conocimiento.

Para este tipo de profesiones, en algunos casos tiene sentido que exista una cifra de horas a trabajar a la semana fija y en otros no.

De entrada, el profesional del conocimiento es un tipo de trabajo que no exige una cobertura presencial como las personas que atienden directamente al público o un peón en una fábrica.

Por lo tanto, aquí sí que podría tener sentido proponerse la variabilidad en las horas de trabajo semanal.

Todos sabemos que nuestra energía y estado emocional varía a lo largo del día, de la semana y del mes.

Así que, tal vez sería inteligente adaptar el número de horas que se trabaja a la semana al conjunto de variables que influyen en el rendimiento.

No obstante, esta última idea tiene muchos matices y es mucho más compleja de lo que parece.

La verdad más incómoda sobre la productividad en las empresas

En la gran mayoría de empresas (por no decir todas), la cantidad de tareas por hacer es infinita. Siempre hay más.

Entonces, ¿de qué manera puedo determinar cuando la gente ya ha hecho suficiente por hoy o por esta semana de forma genérica, más o menos justa y sin romperme mucho la cabeza?

Poniendo un número mínimo fijo de horas a trabajar al día o semana.

Y así se ha venido haciendo. Y sí, todos sabemos que en muchas empresas se hacen aparte horas extras (legales y no tan legales…).

En resumen, trabaja como mínimo hasta que suene la campana o el timbre (como en las fábricas o en el colegio).

Aunque ya sabemos que pese a eso, hay mucha gente que encima se lleva trabajo a casa (por adicción, por sentimiento de culpa o complacencia, o por obligación, no voy a entrar en eso).

Esta estandarización del horario para todos los profesionales del conocimiento de una empresa, no tiene sentido ya que a unos perfiles de trabajador le puede ayudar a que su rendimiento sea mejor y más sostenible y a otros perjudicar.

Los 6 perfiles de trabajador según su límite de horas semanal deseado e interés por la productividad

Para seguir con la argumentación, ahora voy a describir 6 perfiles de trabajador (no son perfiles estáticos, una persona puede cambiar de perfil con el tiempo), en función de su percepción acerca de cuál debería ser el límite de horas semanal y de su interés por mejorar su rendimiento individual.

  • El Hater. La persona que odia profundamente su trabajo ya sea por la naturaleza del mismo, por cómo son las relaciones con los compañeros, o porque simplemente, no le gusta trabajar. Obviamente, su objetivo es hacer el esfuerzo mínimo aceptable para que no le echen. Utiliza su trabajo como una transacción cambiando tiempo por dinero. Esta persona siempre estará a favor del menor tiempo de trabajo fijo posible y le da igual todo lo que tenga que ver con la mejora de su productividad. Es lógico.

  • El Satisfecho. La persona que se siente satisfecha y conforme en su lugar de trabajo. No siente que necesite una mejor posición laboral. Le gusta lo que hace aunque tampoco lo percibe como la pasión de su vida. Así que a esta persona le va bien que haya un límite diario de trabajo aunque no le preocupa tanto como al Hater que este sea el mínimo posible. La mejora de la productividad le interesa un poco pero tampoco le quita el sueño.

  • El Quemado. Normalmente antes era un Satisfecho hasta que se dió cuenta de que como el trabajo es infinito y hay fijado un tiempo límite diario para trabajar, si se esforzaba en hacer su trabajo de forma más eficiente, el resultado era que le asignaban el trabajo “de otros” (compañeros o incluso de los supervisores). Esa percepción ha hecho que sea una persona con una visión muy parecida al Hater, quiere el mínimo tiempo límite de trabajo y mejorar su productividad no entra en sus planes.

  • El Ambicioso. Es un profesional cuyo objetivo principal es conseguir méritos para ascender laboralmente. Así que este perfil se esfuerza mucho para obtener su máximo rendimiento. Suele ser el que más aprende en las formaciones de Neuroproductividad que impartimos Miquel y yo. Sin embargo, puede que llegue a un puesto laboral en el que se acomode y actúe como el Satisfecho.

  • El Apasionado. Es la persona que disfruta tanto de su trabajo, que estaría trabajando todo el tiempo posible, y de hecho así lo hace aunque también sabe dedicar tiempo a otras facetas de su vida. Si por él fuera, el límite diario de trabajo sería muy alto y también es el tipo de persona que más se interesa y aprovecha las formaciones de Neuroproductividad para mejorar su rendimiento.

  • El Adicto al trabajo (workaholic). Es esa persona que está “enganchada” al trabajo. Puede que le guste lo que hace o no (normalmente sí), pero usa el trabajo como vía de escape o para no tener que afrontar sus otras áreas vitales (familia, amistades, ocio, tiempo personal, salud). De hecho, ese “uso” particular del trabajo es lo que le diferencia del apasionado. El adicto no sabe desconectar así que no tiene límite en cuanto al tiempo de trabajo diario. Se lleva trabajo a casa casi siempre. Su interés por mejorar su productividad es medio. ¿Por qué? No tiene un interés bajo, porque todo lo que sea mejorar en su trabajo, al ser adicto, siempre le va a gustar. Pero su interés y aprovechamiento de los consejos de neuroproductividad tampoco es alto, porque cuando trabajas tantas horas para huir de algo, no te preocupa mucho ser eficiente. 

A continuación, presento una tabla-resumen con los 6 perfiles de empleados en cuanto al tiempo límite de trabajo semanal deseado y su interés por mejorar su productividad.

tabla 6 perfiles empleados.png

Visto esto, ya podemos sacar algunas conclusiones.

El límite fijo de horas semanal es útil para “favorecer” que el Hater, el Satisfecho y el Quemado “cumplan” con su trabajo. Al menos, en cuanto al tiempo dedicado, ya que con esa medida no podemos garantizar la calidad.

Para el Ambicioso y el Apasionado, como tienen preferencia por un límite de horas semanal alto, si lo bajamos mucho, perdemos potencial (excepto si se llevan trabajo a casa, cosa que no solo no es deseable, sino que incluso es contraproducente).

Sin embargo, si subimos mucho el límite de horas, los podemos acabar desgastando demasiado, cosa que tampoco nos interesa porque son los trabajadores más valiosos de la empresa.

Así que hay que calibrar muy bien ese límite de horas trabajadas a la semana.

Por eso, para estos dos tipos concretos de trabajadores, lo ideal sería darles libertad para que ellos mismos determinen su tiempo de dedicación semanal al trabajo.

Es muy importante darles confianza, al fin y al cabo, como he dicho antes, son los trabajadores más valiosos de la empresa.

En cuanto al Adicto al trabajo, el hecho de que subamos o no el límite de horas semanales laborales, no le afecta porque si necesita más “droga” se llevará trabajo a casa. De hecho, él ya funciona con el límite variable. Normalmente solo le frena el agotamiento.

¿Cómo podría afectar el límite variable de horas semanales a trabajar a cada tipo de empleado?

Ahora quiero contarte qué podría pasar si aplicamos la medida de que el horario semanal laboral sea variable y que cada trabajador lo pueda determinar libremente, siempre que se cumplan unos objetivos acordados previamente con el/la supervisor/a.

  • Al Adicto al trabajo, esta medida no le afecta como hemos argumentado unas líneas más arriba.

  • Con el Hater tenemos un problema. Siendo honestos lo mejor sería no contar con Haters en nuestra empresa y si hay, facilitarles la salida de la forma más ética y humana posible.

  • Esta medida de la variabilidad horaria semanal puede ser un catalizador excelente para que el Satisfecho y el Quemado puedan incrementar su interés por la mejora de su productividad. Sería fantástico. ¿Te imaginas que gracias a esto los Quemados se transformaran en Satisfechos porque por fin si son más productivos se van antes a casa y no les asignan trabajo de los demás? ¿O que los satisfechos se transformaran en Ambiciosos o Apasionados también gracias a esta medida?

  • Para los Ambiciosos o Apasionados esta medida puede disparar su productividad hasta límites insospechados. Si a una persona que se toma muy en serio y con pasión su trabajo, le das confianza, su rendimiento se incrementa de forma exponencial.

Observa cómo una medida tan interesante como esta podría disparar la productividad de muchos de tus empleados y por lo tanto mejorar el rendimiento y resultados de tu empresa.

Además, esta medida bien aplicada, podría ayudar mucho a la conciliación de la vida laboral y personal, y favorecer la salud de los empleados. Más salud, menos estrés, menos bajas, menos rotación.

¿En función de qué variables concretas, además de cumplir con los objetivos acordados, podrían los empleados determinar cuántas horas trabajar cada semana?

Dada la complejidad y extensión que supone responder a esta pregunta, le voy a dedicar una publicación aparte que publicaré en este mismo blog en las próximas semanas.

Pero antes de terminar este artículo quiero tratar una cuestión más.

Como hemos visto al principio de esta publicación, hay bastantes trabajos que por su naturaleza requieren un número de horas semanales de trabajo fijo. 

¿Pero cuál debería ser el número máximo de horas a trabajar por semana?

¿Las 40 horas habituales ya nos van bien o deberían ser menos?


¿Cuántas horas semanales se deberían trabajar como máximo en el caso de los trabajos con límite de horas semanales fijo?

Ahora vamos a ponernos en antecedentes repasando lo que se ha dicho o hecho al respecto en los últimos años.

¿Qué nos dice la historia reciente?

  • La semana laboral de 35 horas.

En 1998 el gobierno francés aprobó la reducción de la jornada laboral semanal de 39 a 35 horas.

Aquí se explican algunas de las hipótesis acerca de porqué no funcionó y pocas empresas francesas lo aplican hoy en día.

  • La semana laboral de 4 días.

En estos dos artículos (artículo 1, artículo 2) se discute acerca de esta idea y las consecuencias de su aplicación.

  • La semana laboral de 30 horas (5 días).

¿Qué pasó en Suecia con el experimento de reducir a 6 horas la jornada laboral?

Se explica en estos dos artículos (artículo 1, artículo 2)

  • La semana laboral de 3 días.

En este artículo se habla del “experimento” británico del 1974 y de la opinión del conocido empresario Carlos Slim (semana laboral de 33 horas, trabajando 3 días).

  • La semana laboral de 15 horas

Esta propuesta del historiador Rutger Bregman, se recoge en su libro “Utopía para realistas” en el que también habla de la renta básica universal.

¿Qué dice la ciencia al respecto?

  • Según este estudio australiano, se dice que para los hombres trabajar 20-25 horas a la semana y para las mujeres 16 horas es el tiempo óptimo para mantener un buen nivel cognitivo.

  • Según este otro estudio, trabajar 8 horas a la semana ya es suficiente para obtener los primeros beneficios mentales de bienestar que aporta un empleo. Sin embargo, el estudio también concluye que el bienestar de los empleados es similar independientemente de la duración de la semana laboral hasta un máximo de 48 horas.

  • Este estudio muestra que a medida que aumenta el tiempo de trabajo, la producción por hora disminuye. De hecho, esta fatiga parece jugar un papel importante incluso para los trabajadores a tiempo parcial.

  • Este estudio realizado en China afirma que los profesionales que reportan una gran cantidad de horas de trabajo tienen más probabilidades de reportar problemas de salud. Además, la relación entre una gran cantidad de horas de trabajo y la salud autoevaluada varía según la ocupación.

  • Este interesante estudio coreano dice que una reducción de una hora en las horas de trabajo semanales disminuye significativamente la tasa de lesiones en aproximadamente un 8%.

  • Este otro estudio alemán, concluye que el aumento de las horas de trabajo afecta negativamente las medidas de salud subjetivas y objetivas.

  • Este estudio japonés, sugiere que las consecuencias para la salud de largas horas de trabajo a la semana, incluyen comportamientos de salud que pueden conducir a mayores riesgos de morbilidad y mortalidad.

Conclusión

De toda esta información, lo que está muy claro es que el modelo de 40 horas semanales de trabajo (8 horas durante 5 días) se está poniendo en cuestión tanto a nivel político-económico, como a nivel científico.

Me sumo personalmente a la corriente de que este límite debería ser inferior a las 40 horas semanales.

Sin embargo, parece que todavía hay pocos “experimentos reales” que hayan tenido mucho éxito y aceptación, en cuanto a la reducción de las horas semanales a trabajar. La mayoría de fracasos en esto tiene una razón económica detrás.

En cuanto a la ciencia, todavía hay pocos estudios que se “mojen” en cuanto a cuál debería ser el número óptimo de horas a trabajar a la semana. No hay tampoco un consenso y el baile de cifras es demasiado grande todavía.

Mi opinión personal después de recopilar y revisar toda la información presentada en esta publicación, más la experiencia con nuestros clientes que reciben formación y consultoría en Neuroproductividad, y por supuesto, más mi experiencia personal al respecto, es que ese “número mágico” debería ser variable.

Sin embargo, si tuviera que decir una cifra fija, estaría más cerca de las 30 horas que de las 40.

Como he dicho más arriba, en el próximo artículo hablaré de qué factores debemos tener en cuenta a la hora de determinar cuántas horas debemos trabajar cada semana, para los profesionales del conocimiento que disponen de la autonomía suficiente para tomar esa decisión.

¿Y tú, qué opinas? Déjanos tu opinión en el apartado de comentarios.

20 retos de la PRODUCTIVIDAD PERSONAL más allá del 2020

Las NOTICIAS matan tu PRODUCTIVIDAD