Evita que la SOBRECARGA LABORAL acabe con tu VIDA PERSONAL

EL FALSO EQUILIBRO NO TE HARÁ LIBRE

Se hace complicado encontrar un termómetro lo suficientemente fiable para que nos indique si nuestra vida está equilibrada entre las diferentes actividades que hacemos.

Si realmente estás decidido a tomar las riendas de tu vida, es muy recomendable que conozcas en qué inviertes tu atención y tu energía. Invertir en tu cerebro es la operación más rentable que puedes hacer hoy mismo.

¿Qué te está desgastando más ahora mismo?

¿Cuál es tu fuente más preciada de energía?

¿A qué le estás dedicando demasiada atención?

¿A qué crees que no le estás dedicando la atención necesaria?

Estos 2 recursos son la mejor manera para tomarle una foto a tu realidad actual.          

Y es que la realidad de un profesional es bastante caprichosa y tozuda: nos centramos en el trabajo como si fuera el único pilar de nuestra vida.

¡Ojo! Con eso no quiero decir que esa decisión sea buena ni mala, pero después tendremos que aceptar que nuestras áreas vitales estarán totalmente desatendidas.

Somos perfectamente conscientes de que, en muchas ocasiones, el trabajo nos abruma tanto que no disponemos de ni un solo segundo para nosotros mismos ni para nuestro entorno más cercano.

Todos los excesos te pasan factura. El exceso de trabajo también.

Curiosamente, dedicarle muchas horas a tu trabajo termina repercutiendo en la propia calidad de tus resultados y en la relación con otros miembros de tu equipo, como si de un efecto boomerang se tratara.

¿Hasta qué punto el exceso de trabajo puede suponer un declive profesional para ti?

Monopolizar el trabajo como única área vital es la mejor manera de deshumanizarse a marchas forzadas.

Si además sientes que otros colaboradores no se están esforzando al mismo nivel que tú lo haces, entonces tu nivel de irascibilidad aumentará hasta cotas nunca vistas.

Y por supuesto, esta ira acumulada no sólo circulará por el santuario de tu organización, sino que se desplazará lentamente hasta impactar en tu núcleo social y familiar.

¿Cuánta rabia eres capaz de almacenar antes de “dispararla cual proyectil” hacia tus seres más queridos?

Quizá consigas crear tu imperio y lograr el puesto que tú querías, eso es verdad, pero el día que lo construyas no lo podrás compartir con nadie más. Te habrás quedado solo. Sólo en la cima.

¿De qué sirve el supuesto éxito si después no lo puedes compartir con los tuyos?

No nos engañemos. No existe el equilibrio perfecto entre todas tus áreas de responsabilidad, este sólo reside en nuestra mente. Tener una mentalidad productiva es algo que está a tu alcance.

Hay momentos en la vida que tendrás que renunciar a algunas áreas de tu vida en favor de otras que en ese preciso instante consideres más relevantes.

Para encontrar el equilibrio flexible entre tus diferentes áreas vitales, te sugiero que pruebes los siguientes ejercicios que te propongo para disfrutar de una vida plena e integrada en tu actividad profesional:

 

1# Elige en qué Áreas de Responsabilidad se divide tu vida

Familia y trabajo suelen ser las áreas vitales más habituales, pero también podrías tener en cuenta tu ocio y tu crecimiento personal. No hay un número mínimo ni máximo de áreas, simplemente elige las que más se adapten a tu vida actual.

Como recomendación, te diría que no eligieras más de 5, ya que si su gestión se hace insostenible. El objetivo de este ejercicio es darnos tranquilidad, y tener muchas áreas para gestionar nos provocaría la reacción contraria.

Ya sé que tal vez ahora mismo ya estés pensando en qué áreas te gustaría mejorar, pero por el momento sólo las vamos a identificar. Para mejorar en un área primero hay que tomar consciencia de que existen.

Plantéate las siguientes preguntas: ¿En cuántas áreas se divide tu vida? ¿Qué nombre les pondrías? ¿Tienes más áreas además de tu trabajo?

Algunos ejemplos extra: familia, trabajo, ocio, crecimiento personal, espacio virtual (redes sociales), hogar (economía doméstica y mantenimiento), salud (descanso, alimentación, deporte), contribución (solidaridad), amistades, pareja, conocimiento (lectura, formación), bienes materiales, burocracia…

 

2# Indica un porcentaje aproximado del tiempo y energía que le dedicas a cada área

Si por ejemplo te pasas el 60% del día trabajando, descansas (dormir) un 30% y ves a tu familia un 10%, significa que prácticamente no tienes más tiempo para otras áreas importantes de tu vida. Estos datos no son buenos ni malos, son una simple tomografía para saber en qué punto te encuentras.

Una vez tengas identificadas todas tus áreas, analiza aproximadamente cuánto tiempo les dedicas a cada una de ellas (no lo que te gustaría, si no lo que haces ahora).

Aunque es probable que estén invadiendo las prisas por modificar el tiempo que te gustaría dedicar a un área concreta, de memento nos quedarás con el tiempo estimado (en porcentaje) que le estás dedicando a cada área.

Ejemplo: Familia (10%), Trabajo (55%), Salud (25%), Amistades (5%), Hogar (5%)...

 Algunos ejemplos de Áreas de Responsabilidad

Algunos ejemplos de Áreas de Responsabilidad

 

3# Reflexiona sobre tu grado de satisfacción en cada área de responsabilidad

Aquí la idea es que no haya grises, es decir, que no vale decir que estás satisfecho “a medias”. Repasa todas las áreas en que hayas dividido tu vida y, una a una, pregúntate si el tiempo y energía que les estás dedicando te reportan satisfacción. La respuesta puede ser SÍ o NO… ¡No hay una tercera opción!

Este es un ejercicio muy personal, procura que no te otras personas no incidan en los resultados. Una vez lo tengas hecho, entonces sí que puede ser una buena ocasión para compartirlo con tus allegados.

El objetivo de este ejercicio no es fustigarte por no llevar una “vida perfecta”, sino de realizar una revisión humilde a nuestra vida para ver en qué área nos urge más mejorar. No hay un porcentaje correcto, en absoluto.

Solemos compararnos con lo que consideramos vidas perfectas, pero si esas “personas con vidas perfectas” hicieran este mismo ejercicio, seguro que también le saldrían algunas áreas de su vida por mejorar.

Piensa también que la insatisfacción no se cura de un día para otro, pero lo que sí sabemos es que, si no hacemos nada, seguirás con nosotros durante un largo período de tiempo.  

 

4# Establece, como mínimo, un objetivo trimestral para cada área de responsabilidad

Una vez sepas qué áreas de responsabilidad quieres reforzar, es hora de marcarte un objetivo para cada una de ellas. Este objetivo tiene que ser lo más específico posible y que se fácil de medir.

Es importante que se trimestral, ya que cuando un objetivo es anual es muy fácil olvidarse de él. En cambio, si tienes pequeños hitos trimestrales, te servirá para notar tus avances más rápido y para replantear esos objetivos si no se cumplen.

No te marques objetivos como si fueran una obligación, tómatelos como si fueran pequeñas marcas en el camino para que te sirvan como referencia. Al final los objetivos son tuyos, por lo que cuando consideres que te están “ahorcando”, es que tal vez sea un buen memento para reorientarlos.

Ejemplo: Quiero acabar de trabajar, al menos, 3 días a la semana antes de las 18h // Deseo pasar cada día un mínimo de 30 minutos de calidad con mis hijo/a // Quiero consultar mi correo electrónico un máximo de 5 veces al día // Quiero rebajar mi frecuencia de horas en Facebook/LinkedIn/Twitter/Instagram a menos de 1 hora al día // Quiero establecer un máximo de 10 reuniones semanales con mis clientes

“De nada te servirá construir tu imperio laboral si luego no lo puedes compartir con nadie”

 

5# Cumple al menos con una hora para cada área de responsabilidad asignada

Procura dedicarle un mínimo de 60 minutos diarios por cada área de responsabilidad si quieres llegar a alcanzar tus objetivos asignados en cada una de ellas. Por este preciso motivo es importante no tener demasiadas áreas vitales (sobre todo si es la primera vez que lo haces), ya que a medida que aumentemos el número, la posibilidad de conseguir nuestros objetivos se diluye exponencialmente.

No te preocupes en absoluto si no cumples con tus objetivos. De hecho, todos estos objetivos están diseñados con el propósito de no ser cumplidos. El mero hecho de tenerlos apuntados de forma visible, serán un impulso para que aprendas a disfrutar del proceso.

Si por ejemplo consigues un objetivo “a medias”, es más que probable que ya hayas mejorado muchísimo desde tu punto de partida. Ese cambio ya es en si mismo revolucionario, el objetivo será puramente anecdótico.

Ejemplo: Si tienes 5 áreas (Familia, Trabajo, Ocio, Hogar y Salud), intenta buscar al menos 1 hora diaria para cada área. 1 hora para pasar tiempo de calidad con tu familia; 1 hora para hacer trabajo de alta calidad y que cambie la vida de tus clientes; 1 hora para que sigas cultivando tu hobby que tanto te apasiona; 1 hora para realizar tareas domésticas; y 1 hora para dedicarlo a ejercitare físicamente.

Estas recomendaciones prácticas que comparto contigo son excelentes palancas para tener una vida más equilibrada y para tener más consciencia de dónde invertimos nuestro tiempo y energía.

No te tomes estas indicaciones al pie de la letra, elige sólo aquellas recomendaciones que pueden mejorar el sistema que ya estás implementado. Tú eres tu mejor mentor, es ya lo sabes perfectamente.

¡Ahora es tu turno! ¿Crees que tienes las áreas de tu vida bien distribuidas? ¿O por lo contrario lo dedicas demasiado tiempo al trabajo? ¿Cómo lo has hecho en tu caso para conseguir equilibrar tu vida? ¿A qué te gustaría prestar más atención y energía como profesional? Nos encantará que nos compartas tu experiencia, escríbenos más abajo en la sección de comentarios.

¡Un abrazo!

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