Por qué la SINCERIDAD RADICAL determina tu PRODUCTIVIDAD

¿Qué relación tiene la sinceridad con la productividad?

¿Se puede asociar tu nivel de franqueza con los resultados que consigues?

Sí. Sinceramente sí.

Dame unos segundos para explicarte más sobre esta asombrosa relación, prometo sorprenderte.

En esta ocasión he basado mi artículo en la magnífica obra de Kim Scott llamada ‘Sinceridad Radical’ (Radical Candor en inglés), un alegato a la sinceridad bien entendida que mejora la calidad de las relaciones en las organizaciones.

Porque en el libro no se habla de cualquier tipo de sinceridad, sino de SINCERIDAD RADICAL.

Este concepto esconde algunas ideas que voy a compartir contigo en este artículo, con el objetivo de que las puedas implementar en tu equipo para aumentar la productividad de la empresa.

Ahora bien, empecemos por el punto de partida.

¿Qué es exactamente esto de la sinceridad radical?

Kim Scott define la sinceridad radical como la capacidad de comunicar y mostrar de forma genuina 2 comportamientos principales: preocuparte personalmente por las personas de tu equipo y retarlas para que se conviertan en mejores profesionales.

Brad Blanton, psicoterapeuta, ya definió también la honestidad radical como una manera de equilibrar lo que piensas con lo que dices. Cuanta más distancia haya entre las 2 acciones, mayor será la incomodidad que vas a sentir y peor será el resultado de la comunicación con la otra persona.

Blanton también afirma que, si no decimos lo que pensamos, estamos reprimiendo nuestras opiniones y nos puede generar estrés, ansiedad y frustración. Aunque claro, otra cosa es cómo lo decimos para que el interlocutor no sienta el mensaje como una ofensa personal (aunque esta sensación ya depende directamente de la otra persona).

Déjame mostrarte 2 casos habituales en los que no se practica la sinceridad radical:

"Imagínate el típico jefe gruñón. Seguro que te aparece alguna persona en mente. Da igual lo que hagas y cómo lo hagas, que (casi) siempre tendrá un reproche para ti. En vez de valorar tu trabajo y esfuerzo, se centra en los puntos débiles de sus empleados para remarcar su autoridad."

"Imagínate ahora el típico jefe que pasa de todo. Todo le parece bien, prefiere evitar cualquier tipo de conflicto con sus colaboradores. Delega toda responsabilidad a su equipo, y entiende que el criterio de responsabilidad final depende de las persona que colaboran con él.

Ambos casos descritos son 'caricaturas' habituales de algunos jefes con conductas muy claras, pero la realidad es que no siempre resulta tan sencillo clasificarlos.

Muchos jefes se centran en el continuo reto de sus colaboradores (por ejemplo, asignar más proyectos y más tareas), olvidando su situación personal por completo. Otros jefes, en cambio, se preocupan más de los aspectos personales de sus colaboradores y olvidan por completo su desarrollo profesional.

¿En qué consiste entonces la sinceridad radical? Te muestro un ejemplo:

"Un jefe que practica la sinceridad radical se preocupa de la situación familiar de sus colaboradores. No sólo es un tema de dar días personales de conciliación, sino preocuparse activamente por la vida de su familia. Pero también es el jefe que, cuando ve que un colaborador no encaja de ninguna manera en el equipo, le recomienda abiertamente y con delicadeza que su continuidad en la empresa está comprometida por su rendimiento actual. En vez de ‘echar a la persona y listo’, procurará buscarle una alternativa o tratará de usar sus conocimientos para favorecer que esa persona tenga más facilidades para su próximo reto profesional."

Encontrar un equilibrio entre afecto y honestidad no es nada fácil, de hecho, es una habilidad que seguramente tenemos que aprender a lo largo de toda una vida.

Eso sí, tanto a nivel personal como profesional, la sinceridad es un atributo que tiene poderes mágicos tanto agradables como desagradables: puede generar el máximo nivel de empatía, pero también puede arruinar una relación.

Luego veremos las consecuencias improductivas de una mala gestión de la sinceridad (es una forma amable de decirte que te quedes conmigo y sigas leyendo).

¡Ah! Casi me lo dejaba...

Me he permitido sazonar el artículo con un toque de productividad personal y neurociencia aplicada, para establecer una relación entre nuestro nivel de sinceridad y el rendimiento que puede tener un equipo de trabajo.

Aunque ahora estés pensando que no, sí que podemos codificar nuestro cerebro para incrementar nuestra productividad.

¿Crees en tu caso que la sinceridad y la productividad son 2 conceptos compatibles? ¡Házmelo saber en comentarios!

 

SINCERIDAD Y PRODUCTIVIDAD COMO ECUACIÓN GANADORA

Nuestra vida laboral es una suma de relaciones de todo tipo.

Relaciones con nuestros colaboradores, supervisores, proveedores, clientes, familia, al final nos pasamos todo el día comunicándonos con otras personas durante nuestra jornada laboral.

Estas relaciones no siempre son presenciales, sino que a veces son virtuales e incluso de forma indirecta con otras personas.

La calidad de estas relaciones es un pilar de la productividad y, sobre todo, un indicador de salud que debemos cuidar. La atención, por ejemplo, es un músculo que podemos fortalecer con el objetivo de mejorar la calidad de nuestras relaciones.

No sólo se trata de ser un buen profesional, hay que cuidar las relaciones con los colaboradores.

Kim Scott propone 4 cuadrantes para entender el nivel de sinceridad radical que tiene cada persona, y además me permito el lujo de añadir qué impacto tiene en nuestra productividad cada uno de los cuadrantes.

Sinceridad radical: este cuadrante se refiere a la habilidad de los líderes para comunicar de forma asertiva con su equipo sin caer en el aplauso fácil. Por aplauso fácil entendemos que todo lo que hacen tus colaboradores te parece bien, que no les motivas a conseguir nuevos retos. Por eso es tan importante impulsarles para conseguir nuevas metas, que sobre todo estén alineadas con los valores e intereses de todo el equipo.

Es bueno dar feedback de cada actividad, sobre todo para fomentar la mejora y la eficiencia en todas las actividades que se hacen. Es importante centrarnos en la tarea que se ha hecho y no juzgar a la persona por su forma de ser. Para mejorar la productividad es clave hacer feedback frecuente y valiente, sin olvidar el tacto a la hora de comunicar.

Después hay otra faceta que todo líder debe desarrollar para ganar puntos en sinceridad radical: preocuparse activamente por la vida de sus colaboradores. No se trata de preocuparse sólo de la calidad de sus tareas, sino también de su vida personal.

Si un colaborador/a no está cómodo con la conciliación de su vida personal y profesional, su productividad se verá altamente afectada. Hay que intentar entender cómo se siente, los hábitos que tiene tanto de productividad como de salud, la relación con su familia y amigos… esto no significa actuar como papá/mamá, pero sí tener un cuidado activo de su actividad personal.

Agresión ofensiva: este comportamiento lo practican los líderes que quieren conseguir la máxima productividad sin tener en cuenta la buena relación entre los colaboradores. Aquí se trata de optimizar el trabajo mediante el reto constante, aunque obviando la situación personal de cada miembro del equipo.

A veces trabajar mucho puede mejorar el reconocimiento del equipo e incluso su propia autoestima, pero cuando este ritmo se prolonga durante mucho tiempo puede repercutir directamente en la salud de los propios colaboradores y del mismo líder.

Es importante destacar que esta conducta tiene un recorrido corto, ya que cuando se sobrepone la productividad por encima del bienestar personal, los resultados tienden a ser de peor calidad a medida que pasa el tiempo.

Este cuadrante tiene una gran utilidad cuando hay que redirigir un proyecto que necesita puntualmente más implicación del equipo. Eso sí, y como comentábamos antes, la agresión ofensiva tiene poca solidez a la hora de liderar proyectos a medio y largo plazo.

Insinceridad manipuladora: este cuadrante es el más ego-centrado de todos, el que evita cualquier confrontación con el equipo para que el líder se sienta en conflicto con otras personas. Es por este motivo que tratará de decir cualquier comentario que pueda alterar la convivencia y generar disputas por cualquier situación.

Es probable que incluso mienta para quedar bien ante sus compañeros, con el mero objetivo de no despertar las críticas del equipo. En el fondo estamos hablando de la búsqueda insaciable de la mediocridad, a través de recompensar actitudes de poco valor pero que no generan conflicto.

Lo que a priori puede parecer un comportamiento cordial, en el fondo es un mecanismo de defensa que puede comprometer la confianza y la productividad del equipo. Funciona bien para el propio bienestar del líder a corto plazo, aunque a medio y largo plazo puede generar una total desvinculación por parte de los miembros del equipo.

Empatía ruinosa: este patrón concreto responde a la mínima implicación por parte del líder en la mejora de la productividad del equipo. Consiste en dejar a todos los colaboradores sin tener en cuenta la calidad de sus tareas y sin buscar nuevos procedimientos para optimizar su trabajo.

Está genial poder garantizar la máxima libertad de los colaboradores, aunque la función de un líder también tiene que ver con lograr los objetivos y consolidarse como un equipo capaz de afrontar nuevos retos.

La diferencia con el cuadrante anterior tiene que ver en que el líder pasa de todo, intentando buscar una empatía con el equipo por el hecho de dejarles hacer lo que quieran.

Al final hay que tener en cuenta que, sin descuidamos la parte más productiva del propio equipo, tendremos un grupo de buenos amigos que simplemente pasan tiempo juntos.

 

LA ASOMBROSA RELACIÓN ENTRE TU SINCERIDAD Y TU RENDIMIENTO

Y bien, ¿qué podemos hacer nosotros para trabajar nuestra sinceridad e incrementar el rendimiento?

¿Cuál es el plan de acción que podemos seguir para mostrar nuestra franqueza con los colaboradores y que tenga un impacto positivo en tu equipo?

A continuación, me encantaría compartir contigo 2 recomendaciones prácticas para poder mejorar tu nivel de sinceridad con el objetivo de aumentar tu productividad y la de tus colaboradores:

 

#1 SIN CONFLICTO NO HAY PARAÍSO (NI ALTO RENDIMIENTO)

A veces entendemos la productividad como si tuviéramos que terminar 1000 tareas en un día, pero lo cierto es que también hay aspectos más sutiles que nos alejan de la máxima eficiencia.

Una de ellas es el conflicto o, mejor dicho, su gestión. Porque los conflictos son inevitables; por mucho que nos escondamos siempre aparecerán en cualquier momento.

Hay personas que piensan que, por el mero hecho de evitar conflictos, se centrarán más en las tareas y no invertirán tanto tiempo en disputas estériles. ¿Seguro?

Personalmente soy de los que piensa que una gestión de conflictos inteligente puede incrementar la productividad del equipo. Este artículo y muchos más nos lo confirman.

Nota: preocúpate seriamente si en tu equipo no hay ningún conflicto, eso significa que su estilo de trabajo no requiere prácticamente de interacción o no existe la percepción de mejora continua.

La teoría de la sinceridad radical de Kim Scott nos acerca a un tipo de management que a veces no se ve con buenos ojos, ya que uno de sus pilares fundamentales reside en el reto constante hacia los colaboradores (evitando así el ‘buenismo’ que puede ir en contra de la productividad).

Aquí van 4 prácticas científicas que pueden ayudarte a gestionar mejor tus conflictos para mejorar la productividad (tanto a nivel personal como de equipo):

a) Míralo todo desde el prisma de la relatividad: nadie le genera conflictos a nadie, es nuestra interpretación la que percibe estos desencuentros. Ahora bien, una cosa es aceptarlos y otra muy distinta, consentirlos y dejar que se reproduzcan siempre. Eso sí, siempre es preferible reflexionar antes de actuar en cada conflicto, sobre todo para evitar un problema mucho mayor más adelante.

Cada colaborador/a de tu equipo puede tener un mal día, incluso tú mismo/a. Es importante observar desde dónde nacen los conflictos: si vienen por el estado físico de la persona (durmió poco, comió mal…) o por el estado psicológico (una mala racha familiar, desencuentro con el jefe, problemas con los clientes…). Entender la situación te ayudará a entender la naturaleza del conflicto y qué grado de gestión requiere por tu parte.

b) Muestra tu desacuerdo rápido: si hay algún procedimiento o comentario que te pareció desafortunado, compártelo con tu equipo de una manera asertiva y educada (usando la sinceridad radical). Esperar mucho tiempo supone que los conflictos se enquistan y generan respuestas emocionales mucho más intensas. Hazlo rápido, de verdad, no esperes a que sea demasiado tarde.

Si un colaborador no te entregó su tarea en la fecha límite que tenías acordada, no esperes a que lo incumpla en repetidas veces. Coméntaselo desde el principio, para que la otra persona sepa tu insatisfacción y para compartir cómo te sientes ante esa situación concreta. Si lo haces más tarde, la otra persona no entenderá qué sucede y a ti te generará una incomodidad cada vez mayor.

c) Identifica aspectos mejorables y busca alternativas: los equipos están para ayudarse entre ellos, por lo que los conflictos son excelentes vehículos para mejorar los procedimientos. En vez de exponer simplemente el porqué de tu desacuerdo, busca también alternativas sobre cómo lo harías (sin descalificar a tus colaboradores). No te quedes con la crítica fácil, pon de tu parte para mostrar tu proactividad con el equipo.

Si un colaborador no te entregó su tarea a tiempo, busca alternativas para evitarlo en una próxima ocasión. A continuación te dejo un artículo donde te hablo de 4 fórmulas para acabar con la improductividad de tu equipo.

 

2# TU CAPACIDAD DE RETAR PUEDE CATAPULTAR LOS RESULTADOS DE TU EQUIPO

Un equipo puede quedarse instalado en la mediocridad para siempre… a no ser que trabaje la capacidad para retar constantemente a las personas que forman parte del equipo.

Retar no es un verbo sencillo. A pesar de que es una palabra que todo el mundo ve con cierta aceptación, lo cierto es que a veces esconde algunas espinas que generan daños colaterales.

Los retos son bienvenidos cuando existe armonía en el equipo, es decir, cuando la calidad de las relaciones entre los miembros es abierta y la gente puede expresar libremente su punto de vista sobre cómo se están ejecutando los proyectos.

Cuando el equipo se encuentra atrapado en conflictos enquistados y disputas constantes, entonces cualquier reto se verá como una amenaza para las personas que forman parte.

Los retos, además, tienen que respetar los diferentes momentos vitales del equipo. No todo el mundo es capaz de asumir los mismos retos en un período de tiempo concreto, a veces es sabio seleccionar quién puede liderar y quién no un proyecto determinado.

3 consejos prácticos para retar a tu equipo sin perder productividad:

a) Busca el nivel de dificultad óptimo: es verdad que la frase ‘piensa en grande’ se encuentra en los grandes titulares de los equipos de trabajo. No obstante, a veces hay que buscar proyectos intermedios que no terminen quemando a los colaboradores.

Cuando algo es muy fácil, aburre, pero cuando algo es excesivamente complicado, se abandona. Encontrar ese equilibrio es casi un arte para cualquier líder, la clave está en cambiar los procedimientos en los que sea hacen las tareas actuales, no cambiar por completo todo el trabajo que se está haciendo.

Imagínate un empresa consultora de creatividad e innovación. Pon el caso que un equipo de especialistas de esta empresa está acostumbrado a formar a otros equipos sobre cómo ser más creativos con cursos presenciales. Normalmente no suelen trabajar de forma directa con los clientes mediante consultoría. En vez de crear un servicio de cero de consultoría, es una buena idea pasar los cursos que ya realizan a sesiones individuales. Así el cambio es menos brusco que crear un servicio nuevo de consultoría en el que nunca han trabajado.

b) Fomenta la máxima sinceridad para cualquier proyecto: que la gente pueda hablar en todo momento es un punto ganador de todo equipo, sobre todo si saben que los colaboradores los van a respetar y tendrán en cuenta sus aportaciones.

Este concepto se llama seguridad psicológica, una percepción personal y colectiva de seguridad que sentimos cuando nos expresamos y sabemos que nuestro equipo respetará nuestro punto de vista. Tener una mentalidad productiva es vital para conseguir un equipo sólido donde se fomente el respeto.

La sinceridad es productividad, ya que nos evitará la aparición de conflictos latentes y los colaboradores tendrán más ganas de ayudar al resto del equipo.

c) Retar no siempre significa mejorar: buscar nuevas metas siempre suena bien, pero también puede tener consecuencias devastadoras para el equipo. No me malinterpretes, el reto es esencial para el crecimiento de cualquier equipo, aunque es esencial conocer sus sombras.

Con nuevos retos se estimula el aprendizaje, cierto, pero también emergen creencias y conductas por parte de algunos colaboradores que pueden dañar la cohesión del equipo. No es bueno ni malo que estas ‘chispas’ aparezcan, aquí será determinante la función del líder para gestionar las los diferentes conflictos que puedan aparecer.

El líder lo tiene claro, este año quiere plagar a su equipo con retos innovadores que les permitan conseguir objetivos nuevos. A medida que van apareciendo obstáculos en los diferentes retos, hay miembros que empiezan a sentir que no están capacitados para lograrlo. Otros lo ven como una oportunidad para mejorar como profesionales, pero empiezan a sentir rabia porque hay algunos miembros que se han descolgado del grupo. Eso genera conflictos que no siempre son fáciles de gestionar, sobre todo si hay colaboradores que se enrocan en sus posiciones. Lo que a priori iban a ser todo ventajas con los retos, termina acabando en un polvorín de guerra. Esto no tiene por qué suceder, pero los retos también nos sirven para conocer mejor la naturaleza de nuestro equipo.

 

¡Ahora es tu turno! ¿Cuán sincero/a eres en tu entorno laboral? ¿Crees que la sinceridad beneficia o perjudica tus relaciones en el trabajo? ¿Cómo crees que la honestidad te podría ayudar a mejorar las relaciones profesionales con los colaboradores? Déjame tus impresiones en el apartado de comentarios : ) ¡1000 gracias!

¡Un abrazo!

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