ATENCIÓN y NEUROCIENCIA para multiplicar tu PRODUCTIVIDAD

Bendita atención, ¿qué haríamos sin ti?

NOTA PREVIA: Atención, gracias a ti, he logrado escribir este artículo con mucho menos tiempo de lo que esperaba. ¿Estaba más inspirado? Puede ser. ¿Tenía más energía a la hora de escribir que en otras ocasiones? Quizás. Pero lo que estoy seguro es que, sin la atención, no hubiera sido capaz de no sucumbir al primer estímulo externo que hubiera recibido.

La atención hoy en día es un bien preciado en riesgo de extinción, prueba de ello son las recientes y abundantes investigaciones para ver cómo está cambiando (para mal) en las generaciones más jóvenes.

¿Estamos abocados a tener todos un déficit permanente de atención?

¿Se convertirá la atención en la competencia más buscada en el mundo profesional?

Todavía tenemos muchas incógnitas sin responder.

Aquí van 3 reflexiones previas sobre la atención para llevarnos al rincón de pensar:

La realidad no es única y la atención tampoco: la tecnología ya puede estar integrada en cualquier actividad que hacemos, debido a que hemos aumentado la cantidad de contenido audiovisual que consumimos en todo tipo de canales. Todo el contenido audiovisual genera más probabilidades de distracción, perjudicando seriamente la capacidad de atención. La realidad virtual y aumentada también vienen distorsionar estímulos que ya teníamos aprendidos en otros escenarios basados en experiencias anteriores.

La pregunta sería... ¿cuánto tardaremos los seres humanos en acostumbrar a nuestro cerebro al exceso de contenido visual que tenemos por todas partes?

La atención ya se convirtió en la nueva economía mundial: ni dinero ni poder. Está claro que estos dos últimos atributos son importantes a nivel social, pero la economía que de verdad lidera el mundo es la atención. Mejor dicho, la capacidad para atraer nuestra atención. Todas las marcas luchan por tu atención, las personas batallamos cada día para llamar la atención en distintos ámbitos. Internet es una fuente infinita de estímulos que reclaman tu atención. Obviamente, toda esa atención después se monetiza a través de productos y servicios.

La falta de atención puede ser un problema aún peor que la falta de liquidez: una analogía para ejemplificar este punto es la deuda que tienen muchos países con entidades bancarias o con otros estados. La deuda es 'anecdótica' cuando se tienen los recursos suficientes para poderla pagar, otra cosa es cuando la deuda no se puede pagar y entonces se genera más deuda para intentar pagarla (intereses).

La atención funciona de la misma manera en las empresas, ya que cuando una persona es capaz de permanecer atenta durante un tiempo (por ejemplo, 30 minutos), la sensación de logro le estimula a seguir concentrado. Por lo contrario, cuando un colaborador/a de la empresa está acostumbrado a trabajar 5 minutos y después se distrae, entonces tendrá más facilidad para volverse adicto a esta práctica.

Así que no importa si estás buscando la técnica de concentración definitiva, primero hay que entender que la atención es un músculo que se fortalece con nuestros hábitos.


TU FALTA DE ATENCIÓN ES PREVISIBLE (sigue leyendo para saber qué pasará con tu atención en breves minutos)

Prever hacia dónde se dirigirá tu atención es bastante factible. No es 100% exacto, para nada, pero sí que se han identificado ciertas tendencias fiables que nos permiten conocer la evolución de la atención que tiene una persona.

La tendencia natural de las personas es a mantener la atención de forma egocéntrica, es decir, en estímulos que sabemos que están relacionados con nosotros y que nos proporcionan bienestar.

Vamos a ver algunos ejemplos:

  • Miramos el WhatsApp/Telegram porque valoramos la relación que tenemos con otras personas, es una fuente ‘natural’ de autoestima y muy necesaria para sentirse conectado con nuestro entorno más cercano. Estar solicitado o no dependerá de tus expectativas a nivel de relaciones personales, pero lo cierto es que consultar la mensajería instantánea nos da una sensación de tener nuestra vida social bajo control. Obviamente después está la parte estrictamente laboral, que también revisamos de manera constante para asegurarnos que en efecto no hay tareas nuevas/urgentes por hacer. Saber que nuestra vida personal y profesional funciona mejora la capacidad de atención.

  • Comprobamos la hora en todo momento para saber que todo lo tenemos bajo control, que todo marcha bajo el paraguas de nuestras expectativas. No mirar el reloj a menudo nos genera una ansiedad que no siempre es fácil manejar. Tener la hora a nuestra disposición nos proporciona una fuente de tranquilidad que también plasmamos a la hora de mantener nuestra atención en una tarea.

  • Jugamos a las aplicaciones del móvil/celular porque nos hacen desconectar y conseguimos una sensación de logro inmediata. En comparación con otras tareas más exigentes que tenemos que hacer, los juegos tienen la gran ventaja de ofrecer un placer de alta intensidad de forma rápida. Una vez hemos experimentado esa subida motivacional, es mucho más sencillo ponerse con una tarea que a priori no nos despierta mucho interés.

  • Repasamos las fotografías que tenemos en nuestro teléfono varias veces porque nos refuerza el vínculo emocional con otras personas y nos valida nuestras experiencias vitales. Muchas veces no lo hacemos porque sentimos nostalgia, sino porque simplemente le da valor nuestras expectativas vitales y nos recarga de energía y atención para volver a retomar una tarea.

  • Revisamos las notificaciones de Instagram/Facebook/LinkedIn/Pinterest/Youtube para poner a prueba nuestro reconocimiento social, ya que las interacciones nos dan una garantía 'real' de que una parte de nosotros está siendo validada por otras personas. Además, nos permite mejorar nuestras relaciones para sentir que nuestro círculo social es fuerte y en continua expansión (influencia). Esta validación personal nos ayuda a incrementar nuestra capacidad de atención.

Todas estas acciones no son casuales, forman parte de las conductas básicas de la gran mayoría de seres humanos. Tu atención no es una excepción, por lo que muchos de los comportamientos anteriormente citados son parte de nuestras rutinas (muchas veces inconscientes). Todas estas conductas persiguen el bienestar personal.

El impacto de la tecnología no sólo tiene que ver con el efecto que tienen los dispositivos tecnológicos en nuestra atención, sino como la ausencia de la misma tecnología puede reducir drásticamente nuestra capacidad de concentrarnos.

Así que, en el fondo de la cuestión, no estamos hablando de distracciones gracias a la tecnología, sino de todos los beneficios psicológicos que nos proporcionan las herramientas tecnológicas aun sin teniéndolos a nuestra disposición.

La tecnología nos permite lograr una sensación de bienestar, y es por este motivo que le prestamos atención de forma constante.

Todo esto es increíble. La atención está siendo golpeado por múltiples costados, ahora nos toca poner en forma nuestro cerebro para tener una mentalidad productiva.

¿Qué estarías dispuesto/a a hacer para mejorar el músculo de tu atención?

 

2 RECOMENDACIONES DE LA NEUROCIENCIA PARA FORTALECER TU ATENCIÓN

 

1# REGULA EL BUCLE PERMANENTE DE TUS PENSAMIENTOS

Nuestra mente atrapa y retiene pensamientos con una facilidad pasmosa. Estos pensamientos van y vienen, muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de su presencia.

Lo cierto es que, incluso tratando de evitarlos, hay pensamientos que logran hacerse con el control de nuestra mente y se convierten en el guía espiritual de nuestro diálogo interior.

Todo pensamiento puede ser eterno o perecedero, eso nos encargamos de elegirlo nosotros. Y aunque parezca que elegir es una cuestión sencilla, la verdad es que se puede volver en un verdadero quebradero de cabeza.

Los pensamientos no tienen ningún poder, somos nosotros mismos quienes decidimos dedicarles gran parte de nuestra atención. Nuestra atención se focaliza en nuestras necesidades físicas, psicológicas y sociales, y en muchos de estos pensamientos podemos encontrar aspectos tan cruciales como lo son la autoestima, el reconocimiento social, el dinero, el poder y la autoridad, la seguridad, entre otros muchos.

Y estas necesidades no siguen ningún guion, aparecen en cualquier momento y en cualquier situación. Por eso es tan habitual ver a muchos colaboradores de la empresa entrar en bucle cuando un proyecto no salió bien: la validación social por parte del grupo y de los clientes está en juego.

Permíteme presentarte 3 recomendaciones prácticas para gestionar mejor esos pensamientos que afectan directamente a tu capacidad de atención:

a) El primer paso que tendríamos que hacer para comprender por qué un pensamiento nos azota sin parar, es observar si se trata de un pensamiento nuevo o por lo contrario ya lo has experimentado en otras ocasiones.

Si ya lo has vivido con anterioridad, es importante que recuerdes cuándo apareció y qué sucedió para que dejaras de pensar en ello. Este punto es esencial para saber si lo afrontaste o simplemente lo trataste de evitar a toda costa. Aquí tendrás muchas pistas sobre por qué todavía ese pensamiento sigue revolviéndose en tu mente y apropiándose de toda tu capacidad de atención.

Si cada vez que un cliente critica tu trabajo estás varios días dándole vueltas, es porque hay una necesidad psicológica que no está cubierta. Consideras tal vez que la perfección de tu trabajo debería existir siempre, o que no debería criticarse el trabajo duro de nadie en ninguna circunstancia.

En este caso, ¿qué hiciste la última ocasión para solucionar este conflicto interno? ¿Acaso intentaste buscar otra vía de escape para no tenerlo presente? ¿O tal vez lo relativizaste y te dijiste a ti mismo que tu trabajo no podía ser cuestionado por ninguna crítica? Es muy importante que hagas memoria y pienses cuál fue tu elección, ya que en base a tu última experiencia sabrás hacia dónde deberías incidir para gestionar el motivo de este bucle.

El segundo paso consiste en hacerse 3 preguntas muy sencillas, sobre todo para cortar por lo sano los pensamientos intrusivos:

Estas 3 preguntas son sencillas y a la vez poderosas. Fáciles de contestar y difíciles de validar. Nos dan la información que necesitamos para poner nuestra atención en punto muerto de nuevo.

La 1ª pregunta nos sirve para calibrar si el pensamiento en bucle merece más atención que la actividad que tenemos delante. Si merece más atención, entonces busca lo antes posible la respuesta a la segunda pregunta.

La 2ª pregunta nos anima a buscar una alternativa para rebajar el nivel de intensidad que nos provoca el pensamiento, sobre todo a nivel emocional. Aquí cualquier relajación y respiraciones profundas nos servirán para re-equilibrar el cuerpo. Ir a tomar un café con los compañeros o salir de la oficina también nos ayuda a dar un respiro emocional a la intensidad que estamos sintiendo.

La 3ª pregunta nos marca una fecha límite para abordar el pensamiento. Dependiendo de la intensidad, tendrá más o menos urgencia. Poner una fecha nos da paz mental para saber que en breve nos pondremos con ello y podremos gestionar el pensamiento en bucle.

El tercer paso y si ves que persiste el pensamiento en bucle, entonces te recomiendo que escribas cómo te sientas y que luego busques cuál es la razón principal por la cual tu atención fue secuestrada. La escritura libera la mente y nos ayuda a relativizar la situación que ha generado el pensamiento intrusivo.

 

2# CONOCE TUS FUGAS DE ATENCIÓN

¿Por dónde se escapa tu atención? ¿Te ha parado a pensar dónde se encuentran los puntos de mejora de tu capacidad para permanecer atento/a?

La atención al final se fundamenta en la supervivencia y en la salud de la persona. La atención relacionada con la supervivencia es aquella que responde a los estímulos que amenazan nuestra integridad (ruidos fuertes, destellos de luz de alta intensidad...). Este tipo de atención es difícilmente controlable.

El otro foco de tu atención tiene que ver con la salud en su sentido más amplio, tal como recoge la OMS donde señala que nuestra salud tiene 3 esferas: física, psicológica y social.

La salud física influye en tu capacidad de atención, por eso es conveniente mantener en forma nuestro organismo para lograr mejores resultados en nuestra concentración. El descanso es el mayor aliado para ayudarnos a prestar atención, ya que dormir poco es un arma masiva de dispersión. Hay estudios que asemejan la falta de sueño con el consumo de alcohol, provocando que esa "embriaguez" termine afectando tu atención.

Este artículo nos ilustra perfectamente por qué nuestra atención se ve alterada con una mala calidad del sueño.

Tip práctico: duerme un mínimo de 5,5 horas para mantener tu nivel de atención, si bien es cierto que cada persona tiene un ciclo de sueño distinto. También es importante descansar adecuadamente entre tareas, te recomiendo que le eches un vistazo a este artículo para saber cuáles son los ciclos de trabajo y descanso de tu cerebro para trabajar de forma óptima.

Otra variable crucial es la glucosa en sangre, ya que la capacidad de permanecer atento está altamente relacionada con mantener unos niveles mínimos de azúcar. Son muchas las ocasiones en que a media mañana sentimos que perdemos atención, y el azúcar tiene un impacto muy notorio en esa sensación. Cuando nuestro cuerpo no tiene energía (azúcar), tiende a distraerse más porque tiende a buscar una fuente de alimento que se lo proporcione. Consumir azúcar de forma gradual durante la jornada laboral incrementa nuestra capacidad de atención.

Tip práctico: intenta comer fruta antes de realizar una tarea exigente o una reunión donde haya que tomar decisiones importantes, tu cerebro y tu atención lo agradecerán mucho.

Quiero compartir contigo también un interesante artículo científico donde se hablar de la relación de consumir azúcar y la capacidad de atención.

El estrés crónico también tiene una influencia directa en nuestra atención, ya que cuando una persona está estresada tiende a focalizar su atención en lo que le genera el estrés. Muchas veces es inconsciente, por lo que nuestro cerebro intenta buscar las fuentes del estrés en los estímulos que nos rodean. Si tu estrés viene por tener que hacer un trabajo que no te gusta, es probable que intentes buscar gratificación inmediata mirando Facebook o contestando a los mensajes de WhatsApp/Telegram. Esta conducta nos relaja y nos da placer automático.

Tip práctico: prográmate (en tu lista de tareas/agenda) varios momentos al día para desconectar y no pensar en nada. No es necesario meditar, simplemente relájate y evita chequear cualquier dispositivo. Te invito a que leas esta megaguía sobre cómo puedes reducir el estrés sin perjudicar la productividad de tu equipo.

La salud mental o psicológica es un bastión fundamental para permanecer atento, ya que las habilidades que empleamos para concentrarnos tienen que ver con el manejo de nuestras capacidades cognitivas. Una de ellas tiene que ver con la flexibilidad mental, es decir, con nuestra capacidad de acomodarnos a diferentes situaciones que no siempre son conocidas. Si por ejemplo tienes una visión rígida de nuestro puesto de trabajo, perderás el foco fácilmente cuando tengas que hacer algo distinto a tus funciones habituales.

Tip práctico: cada semana prueba de hacer de otra manera una tarea que ya te sabes de memoria. Si por ejemplo sueles usar la misma tipografía en todas las presentaciones, prueba a cambiarla para explorar otras combinaciones. Si siempre comentas los emails con la misma respuesta, busca otras maneras de expresar tu mismo mensaje.

Otro punto clave es la autoestima, o la percepción positiva que tienes de ti mismo/a. Tener una autoestima baja puede desencadenar en una baja atención, porque buscas en tu entorno pequeñas señales que te ayuden a sentirte mejor. Por lo contrario, una autoestima alta te facilita la capacidad de atender, ya que no tienes que estar pendiente todo el rato de tener que validar tu amor propio.

Tip práctico: es importante prestar atención a qué nos distraemos y por qué lo hacemos, para buscar cuál es la creencia que tenemos que está relacionada con nuestra valoración como personas. Cuando revises WhatsApp y/o consultes Facebook, reflexiona sobre por qué lo estás haciendo y qué necesidad crees que estás cubriendo (te sorprenderás).  

La autoeficacia, la percepción que tú tienes de tu capacidad para hacer una tarea, también juega un rol determinante a la hora de concentrarse. Si habitualmente tienes que hacer tareas de las cuales no estás acostumbrado/a, tu capacidad de atención bajará por la gran cantidad de estímulos nuevos que tendrás que atender. Si, por lo contrario, todas tus tareas son bastante similares, tu nivel de atención permanecerá más o menos al mismo nivel.

Tip práctico: encuentra el equilibrio entre tus tareas más rutinarias y las que requieren una mayor exigencia. Procura que, al menos cada semana, hagas tareas nuevas para ti y que impliquen una mayor exigencia de lo habitual. Procura también que, en la medida de lo posible, no hagas siempre tareas de alta exigencia, ya que tu atención es tremendamente limitada (añade tareas rutinarias, aunque sean pocas, en tu rutina habitual).

Esta última idea no implica que, por el desgaste de tener que hacer siempre lo mismo, tu atención se enfoque hacia otro sitio por la búsqueda de estímulos nuevos. Aquí hay personas de todo tipo, ya que no todo mundo necesita tareas nuevas para estar satisfecho con su trabajo.

La salud social es esencial para evitar distracciones y aumentar tu nivel de atención, ya que una mala relación con las personas que te rodean influye directamente en la capacidad que tienes de permanecer concentrado/a. La gestión de los conflictos es un punto clave en tu nivel de atención, ya que cuando acumulas muchos conflictos abiertos es más fácil que te desconcentres. No saber gestionar conflictos con otras personas abre la puerta a que tus pensamientos se dispersen y pierdas capacidad de atención.

Tip práctico: gestiona todos tus conflictos y hazlo rápido. Te recomiendo este gran artículo de Montse Mir y Carol Pinilla con herramientas para gestionar conflictos.

Otro factor crítico para tu atención es la calidad de tus relaciones, ya que una mala relación con tus compañeros/as de empresa puede desviar la atención hacia tu sensación de soledad. Esta situación también puede desembocar en que tu sentido de pertenencia en la empresa sea nulo, por lo que te costará implicarte y concentrarte en las tareas de tu equipo.

Tip práctico: programa pequeñas reuniones semanales para aumentar el sentimiento de identidad de los colaboradores y generar confianza con el equipo. En este caso no hablamos de reuniones muy extensas, con 15 minutos sería suficiente..

¿En tu caso eres más de tecnología? Te recomiendo las siguientes aplicaciones para entrenar tu capacidad de atención:

CogniFit

Elevate

¡Ahora es tu turno! ¿Cuáles son los mayores obstáculos para tu capacidad de atención? ¿Qué estrategias sueles seguir para mantener en forma tu estado de atención? ¿Cada cuánto practicas la mejora de tu capacidad de concentración? Déjame tus impresiones en el apartado de comentarios : ) ¡1000 gracias!

¡Un abrazo!

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