10 TIPS DE NEUROCIENCIA para tener más ENERGÍA después de VACACIONES

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL ERA LA MISMA QUE LA DE TU OFICINA

Ahora sí… ¡despídete de la tranquilidad! Vuelve el frenesí desbocado con más fuerza que nunca. Cuando las vacaciones se alejan… se acercan los quebraderos de cabeza.

Volver de vacaciones puede suponer un esfuerzo titánico, sobre todo si tu tiempo de desconexión ha sido lo suficientemente intenso y placentero como para olvidar en qué proyectos estás trabajando ahora mismo.

Después de unos días donde tus neuronas se han oxigenado y han disminuido su intensidad eléctrica, ahora te toca reprogramar el cerebro para hacerle entender que las vacaciones se fueron hasta próximo aviso.

A continuación, me gustaría presentarte 10 tips neurocientíficos que he probado con éxito y que me han funcionado francamente bien para desestresarme y empezar con más energía después de regresar de vacaciones.

Como todo en la vida, estas estrategias sólo te serán útiles si les ofreces una oportunidad.

¿Cuáles son esos 10 tips que recomienda la neurociencia para volver con más energía después de vacaciones?

 

1# BORRA TODOS LOS MENSAJES DE TU BUZÓN DE CORREO

¿Te has vuelto loco Miquel o qué? ¡¡Los correos pendientes son la vida!!

Déjame empezar con un símil: el exceso de correos para tu vista es como el exceso de ruido para tu cerebro. Si bien es cierto que en el caso de los correos el desorden es un poco más sutil que un sonido estridente, todos los mensajes pendientes que tengas en tu bandeja de entrada te recordarán en todo momento que tienes “algo (mucho) por revisar”.

Con el objetivo de reducir ese estrés post-vacacional, te aconsejo la siguiente estrategia: crea una carpeta que se llame “Correos Vacaciones” y pasa todos los correos que hayas recibido durante tu ausencia veraniega a esa misma carpeta. Sin miedo. No te preocupes, no los estás borrando, los estás apartando de tu vista.

Sólo prueba eso, tal cual lo has leído. Nada más. Este pequeño gesto le hace un homenaje a tu falta de concentración, especialmente dañada después de tu regreso a tu rutina laboral.

Ver tu buzón despejado es una auténtica maravilla, pero la tranquilidad inmaculada que te deja durante tu primer día de trabajo no tiene precio. Ese día es mejor que atiendas las urgencias de los clientes y de los compañeros, y en eso te puedo asegurar que muchas veces no llega por correo.

Si en tu caso ves que esta estrategia es una utopía y no lo ves de ninguna manera, entonces prueba a hacer lo mismo, pero sólo deja los correos electrónicos de la última semana en tu bandeja de entrada. Seguro que de esta manera habrás “eliminado” un 50% como mínimo de los correos pendientes que tienes en tu bandeja de entrada.

Es preferible que el primer día le dediques un máximo de 90 minutos a los correos más urgentes, aunque mi recomendación es que, de los emails que no requieran acción o que simplemente sean nimiedades, los borres ipso facto sin miramientos (piensa que lo importante siempre regresa).

 

2# RELATIVIZA LAS URGENCIAS DE LOS CORREOS

Es bastante probable que durante tus vacaciones hayas recibido correos supuestamente urgentes pero, si todavía no te han “devuelto la llamada”, es posible que no lo sean tanto. El interés se demuestra insistiendo, y si un correo es importante de verdad, no te preocupes que pronto te lo harán saber por otro canal (o incluso por el mismo correo).

Mi sugerencia es que relativices las emergencias y no les des máxima prioridad (a no ser que sea algo mortal de necesidad). Una llamada (mejor que contestar al mismo correo) bastará para corroborar si la urgencia sigue vigente. La mayoría de las ocasiones, y lo sabes bien, las urgencias sólo son un espejismo que se esfuman -sospechosamente- al cabo de unos minutos.

Las urgencias subjetivas (es decir, aquellas que hemos creado nosotros), son la mejor muestra de solidaridad que le puedes hacer a tu ansiedad durante los primeros días de trabajo. ¿Quién controla tu correo? ¿Tú a él o él a tú? ¡Tú eres el único que puede marcar los límites!

 

3# ORGANIZA TU PRIMERA SEMANA DE TRABAJO A 2 DÍAS VISTA

Sí, ya sé que me dirás que eso es algo quimérico y que ahora tienes un montón de tareas acumuladas. Pero también me reconocerás que tu energía todavía se está incubando y que necesita unos días para volver a resurgir con fuerza. Los primeros días todo llega en avalancha, y la verdad es que cuesta discernir qué necesita ser “atacado” primero.

Siguiendo la línea de nuestro patrón energético “emergente” que solemos tener los primeros días de post-vacaciones, organiza tus tareas importantes como si trabajaras únicamente lunes y martes. El resto de días son una buena opción para contestar correos, llamar a los clientes, clasificar archivos y/o terminar pequeñas tareas pendientes.

Aunque ahora puedas pensar que organizarse a 2 días es como infravalorar el nivel de ejecución de nuestras tareas, verás como poco a poco aparecerá una cantidad ingente de tareas imprevistas que inundará por completo (y sin piedad) tu lista de tareas semanal.

Si acumulas este lastre de pequeñas tareas después de la primera semana, puede ser que termines arrastrándolas hasta finales de año. Si la primera semana acumulas un montón de tareas para el fin de semana, tu frustración sólo se verá calmada hasta las próximas vacaciones.

 

4# AGRUPA TODAS LAS TAREAS SIMILARES QUE PUEDAS

Agrupar es ganar, sobre todo ganar tiempo. Cada vez que tu cerebro cambia de una tarea a otra, tiene que volver a reprocesar todo el circuito neuronal para entender lo que tiene que hacer. Cuanto más parecida sea la tarea que tienes que hacer después de haber realizado otra, tu cerebro sufrirá menos y no notará tanto el cambio de tarea.

Hecha esta mini-presentación rápida sobre el vínculo entre agrupar tareas y nuestro cerebro, no hay nada mejor que volver de vacaciones y empezar a tachar como un loco. Precisamente lo que nos cuesta al principio es arrancar, por lo que cuando veas que en una hora hayas completado varias tareas tendrás muchas más ganas de seguir.

Mi sugerencia es que agrupes las tareas similares de la siguiente manera: hacer varias llamadas seguidas, contestar todos los correos que puedas de una misma vez, terminar diversas tareas pequeñas de planificación, ordenar la pila de papeles acumulados que tienes a tu lado… ¿Qué tareas podrías agrupar ahora mismo?

 

5# FULMINA LAS TAREAS QUE LLEVEN MÁS DE 2 MESES INCUBANDO

Y pongo 2 meses para no ser muy radical. Con 1 mes también podrías probar el mismo experimento…

Empecemos fácil entonces. 2 meses me parece una buena medida para empezar a “calibrar” si las tareas que tenemos pendientes todavía tienen sentido.

Las tareas pendientes (que además siguen ahí por miedo al incumplimiento) son carne de desconcentración, ya que tu cerebro se vuelve loco pensando en la cantidad de trabajo que tiene que hacer.

Para ser productivo hay que sincerarse con uno mismo, y una de las mejores maneras de hacerlo es reconocer que muchas de las tareas que queríamos hacer… ¡No las haremos jamás!

Siempre que introduzco una nueva tarea por hacer en mi lista de tareas futuras, les añado también la fecha en la que las anoté. Si han pasado 2 meses y esa tarea no se ha hecho (ni se la espera), la borro automáticamente de la lista. ¡No hay más preguntas señoría!

La reflexión que me hago siempre es la siguiente: si durante 2 meses no he encontrado un momento para hacerla… ¿por qué debería encontrarlo ahora que justo me acaban de entrar nuevos proyectos para esta nueva temporada?

Eso abre un debate muy interesante sobre si tiene sentido o no que clasifiquemos las tareas como urgentes y/o importantes. Te recomiendo que le eches un vistazo a este artículo para ver un punto de vista bastante diferente.

 

6# BEBE MÁS AGUA DE LO HABITUAL LOS 2 PRIMEROS DÍAS

La neurociencia nos lo ha confesado varias veces: todos los elementos de placer que le das a tu cerebro se integran (muy) rápidamente a tu rutina diaria.

En este sentido, las vacaciones no son ninguna excepción, por lo que es muy probable que tu cerebro todavía tenga la mentalidad de verano que le has proporcionado durante las últimas semanas.

Una de las cosas que más nota tu cerebro es el sobrecalentamiento, es decir, la pérdida de foco como respuesta a la ausencia de glucosa, oxígeno e hidratación. Aquí es donde entra la importancia crucial del agua que consumimos en horas de trabajo.

Si te pasa como a mí y una de tus compañeras más fieles de tu escritorio es una hermosa botella de agua, volver al trabajo es un buen momento para estimular vuestra relación y fusionaros mutuamente.

Una de las cosas que me he percatado en mi experiencia, es que suelo disminuir considerablemente mi consumo de agua durante mi periodo vacacional. No sé si te sucede algo parecido, pero el hecho de no tener una botella de agua en mi regazo hace que en muchas ocasiones olvide su consumo.

Ahora que hemos regresado de vacaciones y la botella vuelve a estar a tu lado, es importante volver a la senda de la hidratación bebiendo unos 100ml mínimo cada 30-40 minutos. Beber agua aumenta tu creatividad, y además tiene la virtud de mejorar tu capacidad de atención.

 

7# LEE CADA DÍA UN MÍNIMO DE 30-40 MINUTOS

Aunque para mí la lectura es un hábito diario incontestable, también es verdad que a la vuelta de las vacaciones nuestras capacidades cognitivas vinculadas con el trabajo no están al 100% debido a la desconexión (que por otro lado es excelente para nuestro cerebro).

Normalmente suelo leer entre 15 y 25 minutos diarios, per a la vuelta de las vacaciones me funciona muy bien aumentar la frecuencia de lectura a 30-40 minutos. El motivo: leer estimula mi capacidad cognitiva y me recarga de ilusión (lo que leo me transmite positividad y motivación, abstenerse de novelas dramáticas).

El momento del día ideal para mí suele ser por las mañanas. Antes de empezar con la tarea que más energía que me requiere, suelo dedicarle unos minutos a la lectura para “calentar” mi cerebro. Así empiezo el día con nuevas dosis de aprendizaje y con la sensación de que la primera tarea del día ya está hecha.

¡Ah! Un tema importante sólo como curiosidad: mi lectura normalmente es sobre temas de desarrollo/crecimiento personal, marketing, neurociencias, relaciones humanas y productividad.

 

8# DEJA QUE EL SOL TE SALUDE VARIAS VECES AL DÍA

Si has tenido unas vacaciones de mucho sol y ahora te encuentras en tu zulo sombrío y lúgubre dentro de la oficina, es bastante probable que tu piel acuse la ausencia de Vitamina D que le has proporcionado durante tus días de fiesta (también es verdad que depende mucho del destino y del tipo de actividades que hayas realizado).

Mi recomendación es que tomes el sol de forma frecuente a lo largo del día los primeros días de trabajo, y verás cómo notarás cambios notables en tu vitalidad. No hace falta que sea demasiado tiempo, con 15-20 minutos al día será más que suficiente.

La falta de concentración es una de las primeras consecuencias de no consumir suficiente Vitamina D, así que busca el sol más cercano y párate a saludarlo durante unos minutos. ¡A tu cerebro le gusta el sol!

 

9# NO EMPIECES NINGÚN HÁBITO NUEVO

Espera un poco. Date un tiempo antes de iniciar un nuevo reto.

Volver de vacaciones es un buen momento para empezar cosas nuevas, pero la neurociencia nos recomienda que, para garantizar la máxima efectividad de incorporar un hábito nuevo, los cambios tienen que ser graduales.

Sé que volver al trabajo es una oportunidad nada despreciable para introducir un hábito nuevo (por aquello de estrenar una nueva vida), pero con toda la carga laboral que se te avecina no es para nada recomendable cambiarle la rutina a tu cerebro.

Iniciar una rutina nueva consume mucha energía por lo que, si ahora empiezas a introducir una acción nueva en tu vida, es probable que desistas con más facilidad que si lo hicieras en otro momento del año.

 

10# EVITA LOS CAMBIOS BRUSCOS A LA HORA DE LEVANTARTE

Hay algo que nuestro cerebro no soporta: los cambios bruscos. Si sueles empezar tu jornada laboral a las 8am y durante las vacaciones te has levantado cada día a las 10am, procura buscar un punto medio para que tu productividad no se resienta.

La idea es incorporarse al horario habitual de forma gradual, es decir que, si durante las vacaciones te has levantado a las 10am, es recomendable que 2-3 días antes empieces a levantarte un poco antes. Ese “poco antes” no son 2 horas antes. Un día a las 9:45am, otro a las 9:30am… la flexibilidad también dependerá de los días previos que tengas disponibles antes de volver al trabajo.

El hecho de no realizar estos cambios drásticos te permitirá empezar tus primeros días de trabajo mucho más descansado, si no es probable que acumules ese cansancio muchas más semanas de las previstas.

¡Ahora es tu turno! ¿Ves útil aplicar estas rutinas al regresar de vacaciones o por lo contrario las ves demasiado complicadas en tu caso? ¿Qué es lo que te suele costar más cuando vuelves a trabajar? ¿Qué otras rutinas sueles hacer para suavizar tu vuelta al trabajo? Déjame tus impresiones en el apartado de comentarios : ) ¡1000 gracias!

¡Un abrazo!

COMERCIALES vs PRODUCCIÓN: Tratado de PAZ

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