Cómo tener ENERGÍA cuando TRABAJAS MUCHAS HORAS

Llevamos hasta el límite nuestro cuerpo y cerebro día tras día, pensando que la fatiga es algo que se puede solucionar con más horas de sueño.

Si analizas en profundidad las causas por las cuales las personas de una oficina se desconcentran y no rinden, no tengas ninguna duda de que el sueño es la razón número 1.

De hecho y si le preguntas a cualquier persona de tu entorno, es muy probable que te admita rápidamente una falta de sueño considerable.

Y si bien es cierto que la fatiga se puede "sanar" en cierta medida gracias al descanso, la verdad es que nuestra energía no funciona exactamente de la misma manera.

Nuestra energía mental es muy variable e imprevisible, ya que no hay un único camino para recuperar la energía consumida ni tampoco para multiplicarla.

Estas son las 4 variables principales de las cuales depende tu energía:

  • Calidad de tus pensamientos: lo que estás pensando también influye en el desgaste energético de tu cerebro, por lo que procura cuidar en qué se entretiene tu mente. Hoy sabemos que los pensamientos repetitivos sobre una temática concreta pueden consumir hasta el 40% de la energía cerebral total en un solo día. Para clarificar el concepto, por pensamiento entendemos cualquier idea, persona, situación, imagen que se presente en nuestra mente y que tu memoria sea capaz de recordar en un momento determinado.

  • Estado de ánimo: sentir emociones es lo más habitual del mundo, pero prolongar su efecto ya depende exclusivamente de la propia persona. La gestión emocional es un pilar fundamental en tu nivel de energía, por lo que una buena comprensión y un buen manejo de tus emociones te permitirá controlar mejor las fugas energéticas que provoca un mismo estado de ánimo prolongado (síntomas depresivos, brotes de cólera demasiado habituales...)

  • Sueño reparador: pocos remedios son tan efectivos para tener más energía como el descanso, así que procura que la calidad de tu sueño sea la prioridad principal en tu intención de gestionar mejor tu energía. Sin unas horas de sueño mínimas, tu cuerpo reducirá drásticamente tu capacidad de concentración y te costará mucho más manejar tus emociones. ¿Ya dormiste hoy las horas necesarias?

  • Alimentación: aunque en este artículo no entraremos en cuál sería la mejor dieta para tener energía (no es mi área de expertise), sin duda alguna los alimentos que consumas a diario determinarán cómo te sientes y cuál es tu nivel de energía.

Todas estas variables combinadas influyen directamente en tu nivel de energía, por lo que mantener un buen equilibrio entre ellas resulta fundamental para administrar y gestionar mejor tu energía.

Veamos un par de ejemplos sencillos:

Si te encuentras en una buena etapa profesional y tus pensamientos actuales te empujan a seguir cosechando nuevos logros, es muy probable que tu energía sea predominantemente alta y que tu descanso sea el adecuado. En el caso de que durmieras poco, entonces la variable a mejorar sería claramente la de tu sueño reparador (dormir más y mejor).

Si te encuentras en una mala etapa personal donde las discusiones con tu pareja son de lo más habitual, es probable también que empieces a tener pensamientos repetitivos e intrusivos sobre la calidad de tu relación. Independientemente de que descanses muchas horas y comas de forma saludable, el nivel de desgaste energético provocado por esos pensamientos te drenará parte de tu energía durante el día. Revisar la calidad de esos pensamientos será una pieza fundamental a la hora de gestionar mejor tu energía.

 

7 RECOMENDACIONES PRÁCTICAS PARA TENER MÁS ENERGÍA

Teniendo en cuenta las 4 variables de la energía que hemos visto con anterioridad, me gustaría proponerte algunos consejos para que los apliques cuando sientas que tienes un exceso de cosas por hacer y te gustaría restablecer tus niveles de energía:

 

1# Revisa habitualmente la calidad de tus pensamientos

¿Llevas mucho tiempo pensando en lo mismo? ¿Cuánto te afectó la última experiencia que tuviste con alguien en concreto? Aunque la mayoría de los pensamientos no suelen ser conscientes, sí que es verdad que influyen directamente en la claridad de nuestras metas. Procura escribir todo aquello que te preocupa, sobre todo aquellas "voces internas" que interrumpen continuamente y no dejan concentrarte.

De hecho, es probable que cuando estás muy ocupado los pensamientos te digan que no estás haciendo lo correcto, y es en ese momento en el cual se empiezan a amontonar los pensamientos sobre cómo debería ser tu vida. Este fenómeno sucede porque tu cerebro no entiende el pasado, presente y futuro, el sólo lo que quiere hacer todo YA.

Te sugiero también que respondas las siguientes 3 preguntas cada vez que tus pensamientos se repitan constantemente:

a) ¿Es más importante este pensamiento que lo que estoy haciendo ahora?

b) ¿Puedo hacer alguna cosa para reducir la intensidad de este pensamiento?

c) Si se trata de una situación que depende de mí, ¿cuándo haré algo al respecto para ponerle freno a este pensamiento?

 

2# Elimina 30 minutos de un proyecto secundario

Si bien es cierto que a veces parece que todo lo que hacemos es sumamente importante, creo que es una buena idea ser honesto contigo mismo y reconocer que hay actividades que seguimos haciendo por inercia. Seguramente esos proyectos tuvieron su importancia en algún momento, pero quizá ya no tengan tanta relevancia para ti en el presente.

Te pongo un ejemplo personal: antes dedicaba una cantidad ingente de tiempo a escribir artículos sobre Neuroproductividad, pero ahora prefiero dedicar más tiempo a vídeos y eventos presenciales, ya que considero que me aportan un mayor retorno económico y también lo disfruto más. Hubo un momento en que no supe entender esa situación y seguí escribiendo como un loco.

Al principio eliminar proyectos cuesta bastante (como el hábito que tenía de escribir a todas horas), por eso mi recomendación va más dirigida a que lo vayas recortando progresivamente, sin cambios bruscos en tu rutina diaria. La idea es que elijas un proyecto que haya perdido importancia hoy y le empieces a dedicar menos tiempo. Te sugiero que pruebes con dedicarle 30 minutos menos en un día.

 

3# Imagina tu vida si trabajaras 1 hora menos

Imaginar es la mejor forma de adelantar el futuro que queremos, pero también hay que reconocer que a veces las expectativas que generamos nos juegan malas pasadas.

Cuando estás acostumbrado a trabajar muchas horas, que alguien te diga que tienes que trabajar menos es prácticamente un insulto. Con la gran cantidad de cosas que todavía tienes por terminar, sólo faltaría que acortaras tu jornada laboral.

Pues bien, mi propuesta es que hagas la prueba sólo durante un día, para ver si la jornada te resultó productiva y cómo te sentiste. En vez de experimentar cambios radicales y empezar a trabajar 4 horas a la semana como predica Tim Ferriss, mi propuesta en este caso es bastante más humilde.

El procedimiento para implementar esta medida es bastante sencillo: elige la semana en que vas a empezar y sé estricto con la hora que terminas tu día laboral. El objetivo es que trabajes una hora menos que ahora, por lo que antes contabiliza durante la semana anterior cuántas horas sueles estar enfrente del ordenador/computadora.

Para garantizar que lo cumplas y que finalmente notes los cambios en tu día a día, ponte una (o varias) alarmas para saber que tu jornada terminó y búscate actividades estimulantes que te obliguen a salir antes del trabajo (de este último punto hablaremos más adelante en el artículo).

 

4# Pospón un proyecto que tengas en marcha

Todos los proyectos son igualmente importantes, hay que hacerlos todos sí o sí. ¡Mentira! Es verdad que la importancia es un criterio escurridizo, que cambia su valor por minutos.

Una de las razones principales por las cuales no tienes energía es precisamente por la gran cantidad de proyectos que estás manejando, ya que todos te están exigiendo su atención aunque ahora mismo no les estés dedicando tu tiempo.

Sé por experiencia propia que eliminar proyectos que uno tiene en marcha siempre resulta doloroso, por eso mi recomendación va más dirigida a que lo pospongas. Ya sabes que cuando pospones algo pueden suceder 2 cosas: o que más adelante lo retomes, o que se termine quedando en el olvido.

Elige ese proyecto que ahora mismo estás viendo menos factible y déjalo en stand-by. Si tienes dudas intenta basarte en estos dos criterios:

a) Si ves que el número de insatisfacciones (y decepciones) es superior al de tus satisfacciones, quizá puede ser un buen proyecto para posponer. Quizá no sea el proyecto que estabas buscando o tal vez no sea el momento ideal para llevarlo a cabo.

b) Si ves que los ingresos económicos de ese proyecto no cubren todas las horas que le estás dedicando, entonces tienes una razón de peso suficiente para dejar el proyecto para otra ocasión. Céntrate mejor en aquellos que son más rentables económicamente.

 

5# Contacta con la naturaleza de forma regular

El mundo está vivo, muy vivo. Y el mejor exponente de ello es la propia naturaleza. Si bien es verdad que muchas veces nos olvidamos de que existe, lo cierto es que sigue siendo una de las mejores formas de oxigenación cerebral que existen.

Y sí, como ya habrás intuido, el oxígeno es el combustible principal de tu cerebro. Es por ese motivo que la conexión de nuestro cuerpo con el entorno natural es una manera rápida de repostar combustible y volver a la carga con más horas de trabajo.

Mi consejo es que lo establezcas en tu rutina habitual, es decir, que lo tengas también anotado en tu lista de tareas y/o agenda. En vez de dejar que lo decida tu mente de forma aleatoria, procura que "pasear por el parque 20 minutos" esté apuntado como tarea igual que lo está "revisar factura cliente Y". Ambas son igual de importantes.

 

6# Busca una actividad regeneradora durante la semana

Conozco poca gente que me diga que no necesita más tiempo para él/ella. Y a pesar de que lo sabemos perfectamente y tenemos todo el ocio del mundo a nuestra disposición, en general no solemos poner remedio a esta situación.

Cuando nuestra actividad es muy rutinaria y no tenemos estímulos nuevos, nuestra energía se resiente y eso afecta directamente a nuestro rendimiento. Hoy sabemos que la novedad estimula tu cerebro y le entrega dosis nuevas de energía. Evita que la sobrecarga laboral acabe con tu vida personal.

Entonces... ¿cómo puedes incorporar el "factor novedad" a nuestra cotidianidad? A veces cuando pensamos en novedad pensamos en grandes cambios, cuando en realidad nuestro cerebro necesita pequeñas sacudidas para recuperar su energía.

Algunos ejemplos que puedes retomar y añadir "novedad" a tu vida:

  • Intenta comer una vez por semana con alguien distinto

  • Cambia de lugar donde sueles ir a practicar deporte (correr, bicicleta)

  • Escríbele un WhatsApp a una persona que hace mucho tiempo que no ves

  • Prueba a trabajar en un entorno distinto (co-working, casa, cafetería...)

  • Busca por Youtube maneras diferentes de hacer una tarea rutinaria

  • Llama cada semana a uno de tus clientes antiguos para preguntar cómo están

 

7# Haz las tareas rutinarias cuando menos energía tengas

La energía es la materia prima más cotizada de tu cerebro, por lo que es fundamental tenerla bien alta para poder hacer frente a la cantidad de exigencias que solemos tener.

Aunque casi todo el mundo ha leído que mirar el correo y comprobar las redes sociales al principio del día no es una buena idea, lo cierto es que la gran mayoría de las personas lo suelen tener incrustado en su ADN.

Si realmente quieres conservar tu energía y aprovechar la verdadera naturaleza de tu cerebro, le harás un gran favor si huyes de las actividades golosas y fáciles con las que sueles empezar tu jornada laboral.

Mi sugerencia es que empieces con aquellas tareas que más energía te consumen, ya que la sensación de logro produce endorfinas que te acompañan a lo largo de todo el día.

Ejemplo: en vez de empezar a revisar los Likes en Instagram de tu última foto de vacaciones, empieza con la presentación sobre Neuroproductividad que debes presentar la próxima semana. Mirar Instagram o cualquier otra red social no es un problema en sí mismo, pero sí que implica una gran cantidad de decisiones a tomar. No sólo mirarás tus nuevas actualizaciones, sino que además querrás ver las últimas noticias de tus contactos.

¡Ahora es tu turno! ¿Cómo logras tener más energía cuando trabajas muchas horas? ¿Qué proyecto crees que podrías posponer para otro momento? ¿Qué actividades fuera del trabajo sueles hacer para recargarte de energía? Déjame tus impresiones en el apartado de comentarios : ) ¡1000 gracias!

¡Un abrazo!

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